viernes, 31 de julio de 2009

INTERNET EN EL CONTEXTO EDUCATIVO


El Contexto Educativo

Observamos una tremenda motivación y expectativas desmedidas en relación con el impacto de Internet en el aprender. En diversos países, no tener acceso a Internet es visto prácticamente como un pecado educativo y tener Internet es signo de modernidad y éxito. Por ello, Internet penetrará muy fuertemente el epitelio educativo y en un futuro no muy lejano escucharemos hablar mucho más acerca de la importancia de Internet en la educación.
Un punto de partida de este análisis es conocer cuál es el contexto educativo donde ocurre la inserción de Internet. Existe un creciente interés por usar Internet como recurso pedagógico, esto es incuestionable. Hay una motivación y un optimismo importante para apoyar el aprendizaje. La cultura y el uso de Internet actúan juntas para moldear la forma como profesores y alumnos ven al mundo, y la forma como el mundo es visto determina el entendimiento del mundo e Internet.


El contexto escolar condiciona y modela el uso (y desuso) de tecnologías como Internet para fines pedagógicos. Condiciona culturalmente los usos de las herramientas. Así, podemos tener excelentes equipos de computación, una capacitación de profesores de calidad, innovadoras ideas pedagógicas, pero si el contexto escolar no está en sintonía con el uso de Internet, no sólo no tendremos los resultados esperados, sino que simplemente estos resultados pueden desvirtuar el uso de esta tecnología en el aprender.


El ser humano crea tecnología con un fin, pero luego nos percatamos que la máquina empieza a tener ideas propias. Las máquinas son capaces de cambiar nuestras costumbres y nuestras formas de pensar. En educación este cambio puede ser más lento y parcial, no tendemos a pensar que las nuevas tecnologías nos obligan a cambiar, pero hemos visto estos últimos treinta años que ella ha cambiado y transformado nuestras costumbres y eso debemos tenerlo presente.


Aprender a usar la potencialidad de Internet no es trivial, aquellos que no aprendan estas habilidades están condenados a ver Internet como un bonito juguete o un atractivo programa de entretención. Si es para lograr aquello, no la utilicemos con fines educativos. Hay que entender a Internet como lo que es, un recurso digital muy poderoso para acceder a información distribuida y comunicación interpersonal virtual, y para producir y publicar información, eso es lo que permite Internet, no más que eso y sobre aquello tenemos que diseñar y construir las acciones pedagógicas. La posibilidad que Internet sea un recurso educativo efectivo depende de la adopción del enfoque metodológico más conveniente para la aplicación de Internet deseada, en orden a producir un valor educativo agregado.

En los últimos cincuenta años el aprendizaje no ha sido más efectivo con la introducción de la radio, la televisión y los computadores. No sabemos qué ocurrirá con Internet. Las tecnologías en educación se han desenvuelto siempre en un contexto educativo de estabilidad y cambio. En educación las cosas no cambian completamente, no cambian al ritmo diseñado por las personas que planifican esos cambios. Esto no quiere decir que estas tecnologías no sean efectivas, sino que no han sido significativamente más efectivas que otras tecnologías añejas tradicionalmente usadas. En educación hay espacio para tecnologías nuevas y añejas. Lo importante es aprender la lección del uso pedagógico de las tecnologías anteriores a Internet y no volver a repetirla, a menos que queramos tropezar dos veces con la misma piedra




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